Después de unos días para enterrar en el olvido (o para ahogarlos dado la cantidad de agua que nos hemos metido entre pecho y espalda esta semana santa), este domingo tocaba resarcirse y salir a lucir canillas en mi primer torneíllo de fútbol-8. Hasta ahora sólo había asistido a los partidos de la liga local y no tenía ni idea de lo que me iba a encontrar. Sobra decir lo nerviosa que estaba y lo poco que dormí la noche previa.

Después vienen los 50 km en coche por una carretera nacional llena de curvas y el bajón reaparece junto con los nervios, pero por suerte ya no estás sola y todo se hace más llevadero. Y una vez que llegas al destino y ves a tus compañeras, a tus rivales y a toda la gente que tan temprano llena las gradas sobra decir que se te pasan todos los males. :)

El campo estaba lleno de gente, muchos seguramente animados por el buen tiempo y el calorcillo, y el ambiente era de un festivo insuperable. Además de nuestro torneíllo de fútbol femenino se celebraba otro simultáneo de veteranos, de forma que los partidos se alternaban en el campo y no había tiempo para aburrirse. Una auténtica gozada, tanto para los que participábamos como para los que habían ido a animar a unos y a otros.
No ganamos, pero quedamos en un honroso tercer/cuarto puesto, aunque con la espinita de haber perdido la oportunidad de jugar la final. En cualquier caso creo que nuestras rivales estuvieron a la altura y así las derrotas no duelen tanto.
¿Lo mejor? Las cervecitas de después, comentando las finales de ambos torneíllos y el último capítulo de The Walking Dead.
¿Lo peor? Algún sustillo ajeno al torneo, haber caído en los penaltis (mala suerte) y alguna niña con la lengua muy larga y las dendritas muy cortas. En ambos casos, c'est la vie!
En general muy buenas sensaciones y ganas de repetir. :)
En general muy buenas sensaciones y ganas de repetir. :)
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