lunes, 1 de abril de 2013

Domingos de fútbol

Después de unos días para enterrar en el olvido (o para ahogarlos dado la cantidad de agua que nos hemos metido entre pecho y espalda esta semana santa), este domingo tocaba resarcirse y salir a lucir canillas en mi primer torneíllo de fútbol-8. Hasta ahora sólo había asistido a los partidos de la liga local y no tenía ni idea de lo que me iba a encontrar. Sobra decir lo nerviosa que estaba y lo poco que dormí la noche previa.


Para más inri el cambio de hora me sentó fatal, sobre todo cuando mientras preparas el café quitándote las legañas de los ojos ves que son las 06:30h... ¡Las 06:30h, por todos los dioses nórdicos! ¿Pero esas horas existen de verdad? Por suerte después del bajón inicial, cuando sales por la puerta y ves que ni siquiera ha salido el sol, no puedes evitar sentirte un poquito orgullosa. Porque mientras todos duermen tú estás ahí, de pie, respirando el aire helado mientras ves asomar las primeras luces del día entre las nubes.

Después vienen los 50 km en coche por una carretera nacional llena de curvas y el bajón reaparece junto con los nervios, pero por suerte ya no estás sola y todo se hace más llevadero. Y una vez que llegas al destino y ves a tus compañeras, a tus rivales y a toda la gente que tan temprano llena las gradas sobra decir que se te pasan todos los males. :)

Para empezar decir que hemos tenido una suerte descomunal con el tiempo. Después de una semana de lluvia ininterrumpida todos esperábamos una jornada pasada por agua (las mochilas de algunas compañeras, cargadas con varias mudas de ropa seca, lo evidenciaban) pero aunque ha amagado un par de veces por la tarde, no ha caído ni una sola gota. De hecho durante toda la mañana ha lucido un sol impresionante, casi hasta molesto...



El campo estaba lleno de gente, muchos seguramente animados por el buen tiempo y el calorcillo, y el ambiente era de un festivo insuperable. Además de nuestro torneíllo de fútbol femenino se celebraba otro simultáneo de veteranos, de forma que los partidos se alternaban en el campo y no había tiempo para aburrirse. Una auténtica gozada, tanto para los que participábamos como para los que habían ido a animar a unos y a otros.

No ganamos, pero quedamos en un honroso tercer/cuarto puesto, aunque con la espinita de haber perdido la oportunidad de jugar la final. En cualquier caso creo que nuestras rivales estuvieron a la altura y así las derrotas no duelen tanto.

¿Lo mejor? Las cervecitas de después, comentando las finales de ambos torneíllos y el último capítulo de The Walking Dead.

¿Lo peor? Algún sustillo ajeno al torneo, haber caído en los penaltis (mala suerte) y alguna niña con la lengua muy larga y las dendritas muy cortas. En ambos casos, c'est la vie!

En general muy buenas sensaciones y ganas de repetir. :)

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